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Warren Haynes — Ashes & Dust

Caminos que se terminan y otros muchos por empezar. Años dorados que son tal por el recuerdo, por retratos que acuden a la memoria como diapositivas de un tiempo que fue feliz. La elección entre seguir alimentando la historia o centrarse en escribir la propia, todo ello en un momento en el que el recuerdo tiene gasolina suficiente como para seguir ardiendo para siempre. Warren Haynes tomó, probablemente, la decisión más dura de su vida a finales del año pasado, cuando junto a Derek Trucks decidió abandonar la banda que le ha permitido ser hoy quien es, uno de los guitarristas más reconocidos de la historia.

La banda, The Allman Brothers Band, parece hoy muerta, sin señales de vida desde que el pasado 28 de octubre dio el concierto con el que los de Georgia cerraron la serie de directos con la que conmemoraron sus 40 años de carrera. Los proyectos personales tenían ya demasiado peso como para compaginarlos con una banda que lo había dado todo, cuya condición de inmortalidad basada en el recuerdo de lo que habían sido y lo que habían significado era tal que mantenerse en el escenario era un acto generoso pero pragmáticamente innecesario. El alcohol para algunos o los problemas de salud para otros fueron la puntilla, pero era lógico que llegase el momento de que los más jóvenes decidiesen apostar por sus propias carreras.

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Así es como Warren Haynes se enfrentó al tercer disco de estudio de su carrera en solitario, tras cargar a sus espaldas con los últimos y brillantes años de The Allman Brothers Band y mantener a flote a sus Gov’t Mule, aunque toca reconocer que los últimos discos de estos últimos hacía tiempo que no ofrecían gran cosa. Las mejores canciones que había escrito el norteamericano en los últimos tiempos, y no tan últimos, irían a parar a este Ashes & Dust (Concord Records, 2015), un disco con el que Haynes parece decir adiós a una etapa de su vida, un disco melancólico, solitario y de paladeo lento, de esos de escucha tranquila frente al paisaje de lo que ha sido y es nuestra vida.

Ashes & Dust: si no sabes a dónde ir, toma el camino a casa

Para la ocasión Warren Haynes ha decidido unirse a Railroad Earth, banda que apoyó a Haynes en varios conciertos en solitario a principios de este 2015 y que finalmente sería su background en el estudio vista la magnífica conexión establecida. La compañía de la banda de New Jersey refuerza la melancolía de un álbum cuyas canciones están escritas desde la desnudez más absoluta, vistiéndolas pero sin alterar la esencia nostálgica que las conforma, manteniendo el espíritu anacoreta del country man que prefiere la soledad del rancho al bullicio de la gran ciudad.

Warren Haynes deja a un lado el virtuosismo para centrarse en el feeling, construyendo un alegato nostálgico de los que anudan el estómago

La tónica estilística es coherente con lo que Warren Haynes ha sido durante su carrera pero en esta ocasión el sentimiento desplaza al virtuosismo al mástil, permitiendo que sean los banjos, violines y su emotiva actuación vocal las verdaderas protagonistas de la función. Ashes & Dust no es un álbum de despliegue virtuoso o expansión sonora como aquellos a los que Hayes nos tiene acostumbrados, es un álbum claro y conciso a pesar de la larga duración de bastantes de sus piezas, es un álbum claro y sincero, un álbum en el que la instrumentación juega un papel fundamental pero sin restar protagonismo al juego de sensaciones que el ex The Allman Brothers Band despliega desde su garganta.

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El viaje nos lleva desde el Blues menos estridente hasta la esencia del Country/Folk con guante de seda, jugueteando por el camino con un Jazz contenido que en ningún momento plantea una afrenta a la Americana. Es el peaje a pagar en un disco de discurso nostálgico y evocador, que prefiere refugiarse en el campo de la certeza y la obviedad a perderse en la senda de la irónica experimentación estructural o genérica. La atemporalidad de las canciones es tanto espiritual como práctica (alguno de los temas fueron compuestos hace más de 20 años), y sirve de refugio en un momento que a buen seguro supone una inflexión en la carrera de Warren Haynes, cerrando lazos con el pasado y esperando abrir vías nuevas de cara al futuro.

He estado recopilando canciones que no tenían sitio en Gov’t Mule o The Allman Brothers Band durante bastante tiempo. Este disco es una oportunidad para compartirlas, eran canciones sin hogar, este disco es un techo para ellas

8.7/10

La perspectiva es halagüeña en cualquier caso, pues el talento del guitarrista norteamericano está fuera de toda discusión, y este Ashes & Dust es clara prueba de ello. Duele el álbum pues es un claro adiós para una etapa que ha marcado los últimos 25 años del Rock norteamericano, pero reconforta saber que a Warren Haynes le queda aún cuerda para rato y la posibilidad de una carrera ligada al Folk y el Country, y alejada de las jams interminables, se antoja muy estimulante. Veremos cuáles son sus próximos pasos, yo prefiero mil veces el dolor de la pérdida encarnada en discos de este bagaje que la normalidad rutinaria de las mil y una versiones de Gov’t Mule. Y supongo que vosotros también.

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