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Wavves — Afraid Of Heights: adiós a la baja fidelidad para elaborar su disco más completo

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Tres años después, Nathan Williams vuelve a estar aquí para repartir diversión, juventud y coros adictivos por todas partes. Eso sí, en este cuarto álbum de Wavves, ha desaparecido casi de raíz cualquier atisbo lo-fi que en antaño gustaba tanto por la distorsión, aunque al final terminaba siendo algo monótono. Ahora, con este Afraid of Heights, el conjunto estadounidense ha madurado musicalmente y ha confeccionado el que hasta hora es su disco más completo.

Afraid Of Heights, una sensible mejora en su propuesta

Hace cinco años que Wavves empezaron su carrera musical y ya van por su cuarto disco. Desde aquellas olas de distorsión e ingeniería de baja fidelidad llegaba puro divertimiento y un sentimiento hedonista de todas todas. Era hora de abrir unas cerveza, emborracharse, bajar a la playa y dejar que la espontaneidad reinara para poder disfrutar al máximo de la juventud. Todos estos aspectos han estado presentes siempre en los discos de los de Nathan Williams.

Gracias a ese ADN despreocupado en el que mandaba el surf y la distorsión como tan bien desarrollaron en Wavvves, podías disfrutar del álbum sin tener que preocuparte de que su propuesta era bastante simple. Porque Wavves no es una formación que haga grandes discos, de hecho, el recurrir continuamente a la misma fórmula de coros pegadizos y distorsión acababa por cansar. Pero en ciertos pasajes continuaban siendo divertidos. Ahora, cuatro discos después, con Afraid of Heights han llegado casi al término medio perfecto, el punto de equilibrio que necesitaban para no estar tan denostados por esa fórmula fácil. Aun así, aún caen en esa sensación de haber escuchado una misma canción chorrocientas mil veces, pero con los nuevos avances, pronto podría desaparecer este defecto.

En este cuarto larga duración el grupo se desprende generalizadamente del sonido lo-fi, lo que resulta un arma de doble filo; por una parte, sus mejores canciones tenían este sello, por la otra, tanta distorsión acababa por cansar. Ahora han tomado una decisión salomónica, tirar por el camino de en medio, muy poca distorsión y composiciones más elaboradas y orientadas a un indie rock muy accesible y facilón, pero con reminiscencias interesantes.

Dar de baja a la vena lo-fi y fortalecer su sonido

En el apartado de letras la cosa no cambia, continúa la aborrecible vena adolescente y poco elaborada asomando la cabeza, pero a quién le importa eso cuando cae el estribillo de ‘Sail To The Sun’ con toda su fuerza y los coros tan melódicos que noquean a cualquiera. Asimismo, después de estos nos encontramos con esos punteos que antes no tenían, son recursos más cercanos a grupos de indie rock inglés divertidos, como los Pete & The Pirates del One Thousand Pictures. Siguen siendo efectistas y disfrutables, que es para lo que al fin y al cabo uno se dirige a los discos de Wavves. Al menos hasta el momento.

Tras un inicio en el que se muestra la propuesta compositiva más elaborada de los de San Diego, no todo son las nuevas aristas creativas, también hay espacio para rememorar la época de más baja fidelidad empantanada en ‘Mystic’. Después se vuelve a enchufar la maquinaria de coros y distorsión arrolladora en ‘Lunge Forward’, uno de esos cortes de relleno que no esconden ninguna fórmula secreta, y que están muy vistos, no sólo en el panorama de la música de Wavves. Sin embargo, es a partir de aquí donde los estadounidenses brillan con más consistencia y demuestran que se pueden ir alejando si quieren de esas bandas sonoras de verano.

En la lenta ‘Dog’ construyen una desnuda melodía acústica que choca con sus propuestas de siempre, y que gracias a los arreglos de cuerda y a la voz de Williams suben el valor añadido a un grupo que tradicionalmente había acostumbrado a hacer canciones para surfear en tsunamis. Después de esta prueba de afán de enriquecer su propuesta musical llega lo mejor del disco, ‘Afraid Of Hieghts’, la canción que da título al álbum. Buena elección. En ella colabora Jenny Lewis, cantante de Rilo Kiley, pero lo más destacable del tema es que combina las mejores características del grupo (coros, distorsión que entra adecuadamente en el estribillo) con un depurado punteo de guitarra, propio del indie rock que evoca a los Pixies.

En la segunda mitad del trabajo continúan sin apretar el pistón lo-fi y se decantan por elaborar alguna melodía de agreste indie pop como ‘Cop’, y temas lentos y densos en los que se funden entre Lower Dens y MGMT para la elegía de ‘Everything Is My Fault’.

“Nota de Wavves” src=”http://img.hipersonica.com/2013/07/650_1000_nota-Wavves.jpg" class=”derecha” />En definitiva, Afraid Of Heights es el mejor álbum de Wavves junto a Wavvves, en él no acuden a tanto cansinismo de coros lánguidos y a pistas de frenético y corto minutaje. Es cierto que se echa de menos algo más de baja fidelidad, pero en este nuevo episodio han logrado un sonido más consistente, gracias a la mejora en su propia imaginería pop y a avanzar en una propuesta guitarrera más virtuosa. Tampoco en exceso, pero ya denota que el grupo puede aspirar a más que a ser una simple banda con la que ir a la playa. Y eso es un indudable paso hacia adelante.

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