Anuncios

Wax Fang — The Astronaut

A pesar del impacto y trascendencia de ejercicios, quizás fundacionales, como The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars (o el anterior Space Oddity) de David Bowie y ‘Mr. Spaceman’, ‘Armstrong, Aldrin and Collins’ de The Byrds en lo temático o ‘Astronomy Domain’ e ‘Intellestar Overdrive’ de Pink Floyd en lo sonoro, en mi humilde opinión el mundo del Rock aún no ha explotado suficientemente todo lo relacionado con la inmensidad del espacio y la correspondiente sensación de insignificancia que nos envuelve cuando nos ponemos a sus pies.

Quizás más desarrollado en el aspecto sonoro (sin ir más lejos tenemos el increíble disco de debut de los suecos Yuri Gagarin el año pasado), la relación entre el universo y el Rock no ha pasado de ser circunstancial y con ejercicios no excesivamente reseñables en lo que respecta a álbumes conceptuales, aquellos que toman la relación del ser humano con el universo que le rodea como eje de la historia a desarrollar. No me atrevería a aventurar que una obra como Gravity, que ha rescatado todas estas sensaciones para el mundo del cine, sea capaz de traspasar fronteras disciplinarias y poner de moda una temática como la presente, pero quizás sea poco casual que uno de los primeros grandes álbumes de este 2014, tengan como entorno una experiencia similar a la plasmada por la película de Alfonso Cuarón. Wax Fang son los autores y, The Astronaut, el álbum con el que se suben a ‘esta posible nueva moda’.

From Kentucky to the space

Puestos en marcha como un proyecto personal del guitarrista Scott Carney, Wax Fang encontrarían estabilidad con la llegada de Jacob Heustis en su segundo disco, un álbum que pasaría totalmente desapercibido y que no permitió al dúo animarse a trabajar rápido en una continuación. Prueba de ello es la aparición y distribución digital, ya en el año 2010 de ‘The Astronaut Part 1’, tema central de la obra que nos ocupa y al que dieron bastante cancha esos días sin decidirse finalmente a rodearlo de una historia que en la soledad del single apareció inconclusa. Un año después llegaría el EP Mirror, Mirror y la selección de uno de sus temas para un episodio de American Dad, lo cual les insuflaría de la energía suficiente para finalizar una obra tan ambiciosa como The Astronaut, la cual se puso a la venta el pasado 28 de Enero.

Y hablo de atrevimiento, energía y ambición porque este The Astronaut destila desde sus primeros compases un aura de obra definitiva, de álbum de madurez para una banda que por falta de continuidad no ha podido confirmar todo el potencial que había apuntado en anteriores ejercicios. Scott Carney es el santo y seña del proyecto, componiendo y compartiendo el protagonismo entre su labor vocal y sus omnipresentes seis cuerdas, configurando al tercer álbum de su proyecto como un disco de guitarra, un disco en el que los riffs, los punteos y los efectos sirven de estructura y de ornamento continuo y retroalimentador.

Planteado The Astronaut como una Ópera Rock en la que el tema principal se divide en tres movimientos con dos interludios intercalados que sirven de introducción o epílogo de los mismos, el viaje por el espacio que nos plantea Carney sirve como excusa perfecta para revisitar varios géneros y varias bandas que ha influenciado de forma muy marcada y evidente su carrera, cuestión que se hace incuestionable en la monolítica ‘The Astronaut Part 1’, un tema que está claro que es mucho más que la simple carta de presentación del álbum.

Dejando a un lado el aspecto estructural y entrando en el estilístico, el viaje que Wax Fang nos proponen deambula con firmeza por un abultado número de géneros a pesar de que la psicodelia y las progresiones juegan un papel protagonista. Ejemplo paradigmático de esto vuelve a ser el tema apertura, el cual inicia con una estructura que puede recordar al cuestionado The Wall de Pink Floyd para posteriormente tomar cosas de Amplifier (banda que debe haberse mamado de arriba a abajo Scott Carney) y pasar a un desarrollo muy propio del Post Rock pero pasado por el tamiz de los Radiohead más orgánicos. Como colofón, el tema estalla en una vorágine de solos, riffs y efectos que enlazan perfectamente con lo que uno esperaría de un álbum de Space Rock a lo Hawkwind, género al que la propia banda alude al definir su tercer disco.

Un final un tanto desaprovechado

Las dos partes restantes de la suite que forma la estructura del álbum abandonan el espíritu cuasi instrumental de la inicial y muestran una cara un tanto más convencional de la banda a pesar de abundar los efectos electrónicos, las distorsiones y apoyarse, sobre todo la segunda, en estructuras con un inicio, nudo y desenlace mucho menos evidente que en la inicial. En cualquier caso el componente atmosférico no acaba dejado de lado tal y como se demuestra en la parte final de ‘The Astronaut Part 2’, tema en el que el frenético ritmo marcado por las percusiones cuasi tribales y los riffs mecanizados acaba desembocando en un lapso atmosférico que corona con una sección orquestal que nos eleva al momento más épico de todo el álbum.

Quizás el final del disco pueda llevar a pensar que de haberse estructurado mejor las ideas planteadas en el mismo, desplazando pasajes o desarrollándolos más en ocasiones, el resultado podría haber sido un álbum aún más redondo. El espíritu más Pop del tema que cierra el álbum, a pesar de funcionar perfectamente, deja el sabor agridulce de obra no excesivamente bien rematada, de idea desaprovechada o de álbum que cojea un ápice. No es un mal tema ni muchísimo menos, pero probablemente había funcionado mucho mejor en el ecuador del álbum habiendo dejado paso a un cierre más en consonancia con lo mostrado en la sección inicial de la suite.

8/10

En cualquier caso esto no empaña en demasía el resultado pues, hay que reconocer, que a pesar de que Wax Fang han depositado su obra sobre cimientos que son referencias claras a otras bandas, han sabido armar un puzzle fascinante, una obra que no solo brilla por lo que contiene sino por lo que insinúa de cara al futuro. Anotad el nombre de Wax Fang pues es probable que acaben en boca de medio mundo más pronto que tarde. Acordáos de lo que os digo.

Anuncios