Recuerdo cuando regresé tras una temporada viviendo en Londres, allá por el 94, y cómo no paraba de pregonar la muerte de toda la música que no fuera electrónica. Demasiado impresionado por el auge de este tipo de música en aquella ciudad precursora de tendencias, mientras por aquí seguíamos relacionándola con ese hermano bastardo que nos inventamos y llamamos bakalao, y que, con tan mala fama, desaparecería unos años después.

Tuvieron que venir The Chemical Brothers a aclararnos las cosas y lanzarnos alguno de sus temas desbordantes de adrenalina para que ya nadie se pudiera resisitir y todos nos pusimos a bailar frenéticamente poseidos por su electrónica. Claro que, enseguida nos pareció demasiado comercial y, por esa manía que tenemos de criticar lo que gusta a la mayoría para sentirnos diferentes, les bajamos rápidamente del pedestal.

Pero, Tom Rowlands y Ed Simons nos lo ponían muy difícil y en cada nuevo disco se reinventaban y se sacaban de la manga alguna nueva píldora a la que era prácticamente imposible decir que no. Ahora, tras dos años desde la públicación de su exitoso Push The Button muchos esperábamos ansiosos su nuevo trabajo y descubrir por donde intentarán sorprendernos la pareja de Manchester esta vez.

We are the night empieza como tenía que empezar, No Path To Follow es una introducción de poco más de un minuto en la que oímos la respiración del monstruo despertándose de su letargo, poco a poco, hasta azotar de nuevo nuestros tímpanos con su colección de samplers característicos y es que sin darnos cuenta ya nos hemos metido en la canción que da título a su nuevo álbum We are the night y en la que, aunque por momentos lo parezca, no consiguen llegar al climax esta vez. Tampoco lo conseguirán con su primer single Do it again, que tiene todos los ingredientes para convertirse en el tema de la temporada pero algo falla. Esto ya lo hemos oído. ¿Se habrá agotado la fórmula Chemical Brothers?.

A partir de aquí todo se vuelve más disco, más pop, bakalao enSaturate, devuelviéndonos devolviéndonos al origen, antes de que les conocieramos y nos hubieramos hecho adictos a sus hitazos rompepistas que aquí, desgraciadamente, no encontramos. Es We are the night un paso atrás, un disco demasiado heterogeneo que no llega a despegar. Esta vez no han salido definitivamente del letargo y el disco no funciona porque no es su momento.

Ahora tendríamos que esperar al próximo para ver si consiguen seguir hacia adelante, pero me temo que es mucho esperar.

Sitio oficial | The Chemical Brothers

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