White Chalk — Pj Harvey

Mi relación con PJ Harvey (la discográfica, claro, que la otra es inexistente) necesitaba un disco así. Desde hace ya mucho, había perdido casi todo el interés por alguien que durante un tiempo fue una de mis artistas favoritas. Uno de mis iconos rock.

“Se nos rompió el amor de tanto usarlo”, que dice la canción. La rutina, el sonido continuista de sus discos y la llegada de nuevas sensaciones habían mitigado mi interés por PJ. Tanto que White Chalk llevaba en mi casa unos cuantos días sin que le hiciese caso. Me esperaba otro Uh, Uh Her, otro disco que, sin ser malo, no me daría ni sorpresa ni emoción.

Pero, claro, hay artistas a los que nunca puedes darles la espalda, porque te apuñalan a la que te despistas. Y eso es White Chalk, una puñalada en toda regla, una bofetada en la cara por haberle sido infiel, un disco magnífico e inesperado que hace aún más valiosa a PJ Harvey.

Cuando yo pensaba que sólo sabía ir a piñón fijo, PJ se olvida del rock y de las guitarras, se sienta al piano y hace pop de cámara con una maestría y una capacidad de conmoción como sólo Lisa Germano ha conseguido. Sin embargo, al contrario de la Germano, PJ es dulce y sus canciones lo son aún más. La titular es una gozada, susurrada y con armónica.

Algunos no han entendido nada y prefieren verlo como un experimento que ha salido mal. Pero no es así. PJ Harvey no sólo tenía el derecho a cambiar su música, sino también la obligación. Y puestos a reinventarse, ¿qué mejor manera de hacerlo que casi negarse en todo lo anterior, incluso en su forma de cantar?

The Devil, el inicio del disco, pone sobre aviso. PJ Harvey en falsete y más atmosférica que terrenal. Broken Harp demuestra por qué hay que confiar más en ella que en Björk. Silence deja claro que cuando un artista rock se sienta al piano, no siempre tiene que tender al dramatismo exaltado y de corazón roto, aunque puede llegar a él sin sonar ridículo o tópico. De hecho, debería encantar a los fans de Thom Yorke.

Y, en general, todo White Chalk esquiva el ambiente fúnebre que uno esperaría de una ventura así para acabar sonando a una dulce desolación. Sí, puede que sea un disco para momentos muy especiales, y que algunas canciones (como Talk To You) flaqueen, pero ¡qué ganas tenía de que PJ Harvey volviese a sorprenderme (y qué poco me he acordado de ella)! White Chalk ha conseguido que me entren ganas de escuchar todos sus discos otra vez.

Más en Hipersónica | El videoclip de When Under Ether
Myspace | PJ Harvey

Anuncios