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White Lies — Ritual: una alarmante falta de personalidad

Llamadme desconfiado, pero, ante Ritual, me sorprende que un grupo publique sus dos primeros álbumes en el mes de enero. ¿Es por la necesidad de llamar la atención en un ámbito en el que las publicaciones se suceden semana tras semana, y la capacidad para que alguien se fije en ti, en un panorama tan fragmentado, pero inevitablemente saturado, son mínimas? Pues huele a eso, y es una desgracia. Como maniobra promocional, a White Lies, con el debut, White Lies — To Lose My Life, les funcionó (fue #1 en UK), pero en esta ocasión seguimos hablando de otro disco irremediablemente tibio y normalillo.

Antes de nada, el debut tampoco era gran cosa. Tenía sus canciones resultonas, (‘Death’, ‘To lose my life’ y la irresistible ‘Farewell to the fairground’), pero se les veían las costuras a las canciones, demasiado deudoras de una producción demasiado evidente en las que palidecían ante la comparación, no ya con Joy Division (la idea en sí es un exabrupto), sino con otros grupos relativamente cercanos en el tiempo (especialmente Editors). Por tanto, y como ya os adelantaba, las expectativas tampoco eran demasiado altas.

http://www.youtube.com/v/JW0yynlDmqQ?fs=1&hl=es_ES

La producción pretenciosa sigue estando ahí, pero quizá sea lo que estropea el álbum decente al que pueden aspirar White Lies por talento y capacidades. Porque esa manía de intentar transmitir profundidad en la voz de Harry McVeigh es ciertamente premeditada, pero ineficaz, al igual que las cuerdas y sintetizadores que buscan transmitir dramatismo, pero de una manera tan burda que a veces da hasta vergüenza ajena (‘Turn the bells’, ‘Come down’). Ni imaginación, ni energía, ni gancho.

Por lo demás, el disco acaba resultando un catálogo de un “quiero-y-no-puedo”, en lo que todo acaba siendo “pasable”, pero que se acaba olvidando. Se rescatan el single (‘Bigger than us’) o la canción que le precede (‘Strangers’), pero están en las tres primeras canciones. Luego hay algunos detalles que llaman la atención (‘Streetlights’, ‘Holy ghost’), pero poco más.. Y vamos, que destacando, rozando, como mucho, el notable, sólo 4 canciones de 10, el balance es muy pobre. Y claro, si en un mes en el que apenas hay lanzamientos, tu disco es mediocre y hace que eches de menos a un primer disco que no era nada del otro mundo, apaga y vámonos. Si casi lo mejor del disco es la portada y el vídeo…

Escúchalo | Deezer, Spotify

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