Wilco — Schmilco


Wilco — Schmilco

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Sep 26, 2016

Trazar una línea que separe claramente la vigilia del sueño no siempre es fácil, si uno no tiene unos cuantos sensores conectados a su cabeza, y la línea electroencefalográfica va manifestando que nuestra actividad cerebral parece darse un descanso (siempre y cuando un sueño no interrumpa nuestro profundo impás). Es por eso que, por ejemplo, cuando nos recostamos sobre el sofá, y alguien nos interrumpe minutos después solicitándonos que despertemos, podríamos negar el hecho de que estábamos durmiendo aunque encontrásemos a nuestro lado la mayor de las manchas de baba sobre el cojín. Porque además parece que hay algo medio condenable en quedarse dormido durante el día, en un momento que no toca. Como si no pudiésemos entender que a veces caer en los brazos de Morfeo es inevitable, y no quiere decir necesariamente que la película que estás viendo o el disco que estás escuchando sea un soberano coñazo. Simplemente te has dejado ir, alegremente, por esa visita de la somnolencia.

Schmilco: consultar con su farmacéutico, puede producir somnolencia

Así que, como uno ya cuenta con la edad suficiente para preocuparse muy poco por el qué dirán, puedo manifestar con la cabeza bien alta que esta vez sí. Esta vez me he quedado dormido repetidas veces porque lo que estaba haciendo en ese momento era un auténtico coñazo. Concretamente, escuchar Schmilco (dBpm Records, 2016), el décimo disco de estudio de unos Wilco que, a cada día que pasa, dan más y más motivos para olvidarse de ellos. En el mejor de los casos, para intentar recordar lo que molaron Tweedy y los suyos en un tiempo pasado. Quizás ya muy pasado. Porque aunque el talento no desaparezca del todo, sí parece que la motivación de Wilco haya pasado a mejor vida, y el pasotismo se haya instalado en sus vidas de forma ya irremediable. Lo decía a las claras Star Wars, a pesar de los esfuerzos de Black Gallego por defender lo indefendible. Pero por si había dudas y todavía quedaban crédulos en el barco, ha llegado este Schmilco para dejar la legión de fans hecha un solar.

Probablemente lo más justo sería dejar la reseña aquí. Porque uno tiene que reconocer que acercarse a Wilco en 2016 ya le daba cierta perecilla a priori, y no albergaba grandes esperanzas en las prestaciones de Schmilco. Así que hubiese sido mejor pasar de todo y escribir lo siguiente:

“No pienso escucharlo ni por todo el oro del mundo. Hacedlo vosotros, valientes, ya me diréis qué tal”

Pero no. Uno se debe a este oficio que aporta muchos más disgustos que alegrías, y hace cosas muy locas por vosotros, queridos lectores. Entre ellas, imaginar que a lo mejor justo el momento en el que se quedó dormido, quizás cuando el tercer tema, ‘Cry All Day’, entonaba los primeros acordes, coincidía con la remontada de Wilco. Que todo volvería a estar fetén minutos después. Así que vamos allá, que tenemos la mente despejadita después de la siesta y estamos para cualquier tipo de prueba. Esta vez, entre amenazantes y premonitorias cabezadas, incluso cuando ‘Nope’ quiere mover algo la absoluta quietud que reina en todo Schmilco (podrían contarnos que Wilco solo ha grabado un tema para su décimo disco, y quizás nos lo creeríamos). Pero no hay forma de agarrarse a casi nada. El adelanto, ‘If I Ever Was a Child’, una rescatable ‘Locator’ y poco, muy poco, casi nada más. La meseta más plana del mundo ante nuestros ojos.

3,2/10

Podríamos recordar muy fuerte que estamos hablando de Wilco. Un grupo rodeado de aura de mito, que a lo largo de las dos últimas décadas (principalmente hasta el 2004, año de la llegada de Nels Cline, lo que empezamos a aceptar comúnmente como “el inicio del fin”) ha entregado discos realmente formidables. Han elevado el género de la americana, el country rock y el art rock a cotas que pocos alcanzaron como ellos. Pero si ya veníamos adivinando una caída con escasa capacidad de resurrección, desde luego Schmilco no les va a salvar de la quema. Por ponernos condescencientes, abrazaríamos los dos temas ya mencionados y soltaríamos alguna frase como que “Wilco han conseguido tejer un tapiz de calma y madurez, un mundo libre de tormentas y huracanes, donde tan solo la suave y fresca brisa tiene lugar”. Vamos, una chorrada. Es decir, hay rincones para seguir defendiendo a Wilco, pero son A PESAR de la existencia de Schmilco, su peor disco hasta la fecha. Aunque hay quizás algo todavía más terrible, y es la sensación de que, en realidad, lo peor está por llegar.

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