No me supuso mucho esfuerzo tomar la decisión de incluir Wilco (The Album) en mi lista personal de los mejores discos del primer semestre del año. Teniendo en cuenta que su lanzamiento se produjo a finales de junio, la publicación de esta crítica se ha retrasado un poco, pero no porque me haya costado trabajo hacerme con él ni mucho menos; en realidad, este álbum convence desde la primera escucha.

En esencia, el regreso de Tweedy y su séquito es exactamente aquello que esperábamos desde que fue anunciado: un nuevo discazo que apuntar a la lista. Tan bien nos tienen acostumbrados estos chicos, que a nadie ha conseguido sorprender un nuevo ejercicio de brillantez rock ante el que quitarse el sombrero. ¿Tendrán que pasar los años para que dispongamos de la suficiente perspectiva con la que valorar en su justa medida lo que está haciendo esta banda?

Arrancando con la simpatía de ‘Wilco (The Song)’, ya vemos que este disco no seguirá la línea autocomplaciente de su predecesor Sky Blue Sky, un esfuerzo soberbio en cualquier caso. Pero las guitarras quedaron un poco mustias tras dicho disco, pidiendo algo más de brío, y éste se ha recuperado de lleno para la ocasión.

Los Wilco más rockeros hacen especial acto de presencia en cortes con aires de fiesta como ‘Sunny Feeling’, o en latigazos eléctricos como ‘Bull Black Nova’ , donde los instrumentos llegan a enfrentarse unos con otros. No hay en canciones así nada que no les hubiéramos oído antes en alguno de sus seis elepés precedentes, pero ello no hace menos grandes estas composiciones.

No todo en este álbum es una apuesta por la energía, pues encontramos intercaladas piezas que se inclinan del lado más melódico de Tweedy como compositor. Imposible no fijarse en el bello dueto que hace con la canadiense Feist para ‘You and I’ (YouTube) o en la latente fuerza que transmite ‘Solitaire’ sin necesidad de hacer sonar una nota más alta que otra. También en este terreno, la banda demuestra una vez más desenvolverse con su habitual soltura.

Pero aún hay más tesoros que sacar de este brillante cofre. Sería imperdonable no dedicar unas líneas de esta crítica a ‘I’ll Fight’, pieza que se convierte en el alma del conjunto desde el primer momento. Es sencilla, incluso un tanto machacona, pero habría que ser de piedra para no enamorarse perdidamente de ella; no sólo merece ser considerada una de las canciones del año, sino que debe figurar desde ya entre los grandes clásicos de Wilco.

9/10

¿Se le pueden poner pegas a este disco? Pocas, quizás algunos pasajes puntuales que resultan menos lucidos, pero que no llegan nunca a extenderse hasta empañar una sola canción completa, ni mucho menos el conjunto del álbum. Sí, como ya esperábamos, se trata de un nuevo parto sobresaliente, una nueva clase maestra de rock que merece mucho más reconocimiento del que la fuerza de la costumbre podría concederle. No dejemos para más adelante el enorme reconocimiento que estos genios se merecen.

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