Witchcraft — Nucleus

Aparte de significar uno de los discos más disfrutables de 2015, el de Magic Circle ofreció la oportunidad de debatir, escuetamente cierto es, con uno de vosotros al respecto de los nexos existentes entre el Stoner, el Doom y el Metal Clásico. La idea me ha estado rondando la cabeza durante semanas acabando en varios borradores que finalmente han ido al limbo de las ideas inacabadas, pero la llegada de este Nucleus (Nuclear Blast, 2016) ha dado valor a esa curiosa expresión: ‘la ocasión la pintan calva’.

Y digo todo esto porque si hay una banda que ejemplifica como ninguna todo eso que en la historia de la música reciente une al Stoner con el Doom Metal de corte clásico son los suecos Witchcraft, y su nuevo disco una prueba fehaciente, de esas a las que es complicado ponerles un pero.

Nucleus: un viaje hacia la esencia que te lleva al infinito

Un sonido que recoge todo lo que debe recoger un alegato al respecto de la importancia de los años 70 para el rock actual, producción austera, sin virguerías ni excesivos arreglos, voz protagónica pero que deja espacio a desarrollos instrumentales que transitan entre el Rock Progresivo y la Psicodelia o a través de ambos, y riffs que construyen el esqueleto de canciones que se aferran a ellos como leitmotif, que van y vuelven como argumento ya no solo diferencial sino también sustancial. Encontrar todo esto es más sencillo en la carrera de Witchcraft de lo que puede serlo en la de cualquier otra banda, no porque sean quienes han inventado todo esto que relato, pero sí porque son una de las bandas que mejor lo ha interpretado e interpreta actualmente, pudiendo incluso llegar a decirse que crean tendencia mientras otros simplemente siguen la senda.

Nucleus tiene el mismo punto de partida que Legend (Nuclear Blast, 2012) pero llega mucho más lejos, huyendo de la inmediatez para refugirase en una muy oportuna discusión al respecto de la esencia

Llegados a este punto la sentencia es clara y rotunda: Nucleus no sólo significa continuidad con respecto a lo ya citado, sino que lo refuerza, lo dota de coherencia y lo expande. Su comienzo es clarificador, tanto por esa evidencia tan potente que significa el oscuro y opresivo tema de apertura como por la continuidad que dan la continuación sabbathiana, el memorable ejercicio de Folk/Prog que es ‘The Outcast’ o la magnificencia del tema homónimo. En estos cuatro temas se recoge ya no sólo todo lo que es el quinto álbum de los suecos, sino también todos los argumentos con los que uno defiende la relación de necesidad y ascedencia que tiene el Doom clásico actual frente al Stoner y sus derivaciones de corte psicodélico.

En su desarrollo el disco repite patrones y rescata ideas sin agotar ni agotarse, demostrando que la fórmula, a pesar de que por algunos pueda ser calificada por rudimentaria, presenta esquemas que en su expansión pueden dar muchísimo de sí. La prueba se encuentra en el acertado ‘Helpless’ y el fantástico cierre que significa ‘Breakdown’, con un Magnus Pelander desbocado que deja en pañales al que ya sorprendió a muchos en Legend.

Es posible que el álbum deje cierto sabor amargo para aquellos que disfrutaron tanto con la vertiente más directa del anterior como con la magia que destilaba el debut de Troubled Horse, pero es importante tener claro que este Nucleus es y va de otra cosa distinta. Es un disco que puede tener el mismo punto de partida, pero su desarrollo transporta a lugares más alejados en el tiempo y en el espacio, hacia canciones que se expanden y cuyo fin es más una casualidad que una necesidad, hacia interpretaciones que hablan más de lo sentimental que de lo procedimental, hacia sonidos que salen directamente de la esencia en vez de referirse a ella en tercera persona.

8/10

Lógicamente esto quedaría en nada sino fuese porque aparte de lo canónico Nucleus es un disco muy inspirado y disfrutable a pesar de ponérselo complicado a los que buscan highlights y huyen del como y el por qué. Su acierto reside en que va más allá de lo que promete y a pesar de ello sabe estar a la altura, es un disco que quizás no haga ganar una marabunta de seguidores a una banda como Witchcraft, pero si va a permitir a los suecos afianzar a todos esos que le piden al Stoner mucho más que un patrón, que piden que explique ya no sólo qué y cómo es, sino que responda a preguntas al respecto de su origen y de su esencia. Y ahí Nucleus es un disco verdaderamente brillante, tanto por el qué como por el cómo.

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