Lo malo de ser redactor musical es no tener tiempo ni posibilidad de poder dar difusión a todo lo que te impacta o te entusiasma, y muchas cosas de muy buena calidad se quedan en el tintero. En mi caso me sucedió el año pasado con Wrekmeister Harmonies, que el año pasado se sacaron de la manga uno de los discos mejor construidos y más excitantes dentro del Drone, You’ve Always Meant So Much to Me (Thrill Jockey, 2013), un disco compuesto por un único tema de 38 minutos capaz de salir de su género base y generar sentimientos poco habituales en dicho género.

Las medias tintas y las pequeñeces no son para J.R. Robinson, cabeza pensante y único miembro sobre el que se construye este proyecto. Continúa adelante con su particular visión de la música con todas las consecuencias, y además sin pausa. Es por ello que este mismo año ya ha puesto en el mercado la continuación de su ahora penúltimo disco, Then It All Came Down (Thrill Jockey, 2014), manteniéndose en su particular línea y también la calidad, lo cual no es sino motivo de alegría.

Para esta nueva aventura, nuevamente un único corte que se prolonga hasta los casi 34 minutos, Robinson ha contado con diversas colaboraciones, a saber: Sanford Parker (Corrections House, Twilight), Bruce Lamont (Yakuza), Ryley Walker, Chanel Pease (Pulse Programming), Chris Brokaw (Codeine, Come), además de miembros de Indian y Leviathan. Vamos, casi nada. Como ya he dicho, esta nueva obra resulta convincente y atractiva al igual que su predecesora, y la mayor pega que se me ocurre es que los primeros minutos resultan algo difusos y retrasan el arranque verdadero del disco.

7.6/10

El resto de elementos funcionan con la precisión de un reloj suizo y despierta una serie de emociones que pocos asociarían con un género como el Drone, en apariencia más denso y frío. Resulta muy difícil describir todo lo que Robinson realiza en la pieza y resulta más esclarecedor experimentarlo uno mismo mientras va viendo como el músico va construyendo dibujando ante nosotros. No alcanza el preciosismo arquitectónico que hacen bandas como Godspeed You! Black Emperor, banda de la que sacamos alguna reminiscencia a lo largo del disco, pero el compositor logra seguir manteniendo el nivel de Wrekmeister Harmonies un paso por delante del resto. Si va a seguir diseñando obras tan preciosistas como estas, estaré más que receptivo a sus futuros one-track-album, sobre todo si viene con uno cada año.

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