Paramales es un antídoto contra los males. Se trata de recuperar esa melancolía adolescente donde experimentamos como la música nos ha salvado a muchos.

Con estas palabras define Xoel López su segundo trabajo en solitario, Paramales (Esmerarte, 2015). Un disco con un amplio espectro de melodías, ritmos y texturas, que se funde más que nunca con los ritmos latinos pero que sin embargo parece querer cerrar un círculo al retomar las formas que explotó en sus últimos años al frente de Deluxe. Una propuesta arriesgada, que no consigue superar a su anterior trabajo, Atlántico (2012), el que es hasta ahora su pico en la música de autor, pero que le permite mantener su valía como compositor.

Paramales y las dos orillas del Atlántico

Xoel López parece no querer renunciar a quién fue, solo intenta aprender a avanzar cargado con todo lo que el camino le ha ido dejando. Y eso es Paramales, un proceso de transición entre sus años en Argentina y su vuelta a casa, lo que le ha supuesto recuerdos, reencuentros y novedades, todo ello reflejado en sus nuevas canciones. La percusión, con unos ritmos muy marcados que nunca dejan su característico sonido arpegiado desprotegido, son la novedad más destacada, junto con melodías que se acercan al folclore, desde las rancheras hasta el flamenco, sin caer en un estilo determinado. Con pinzeladas de las dos orillas del Atlántico, de su vida aquí y allá.

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‘Caracoles’ nos acerca al ecuador del disco con una melodía luminosa y algunos de los versos más destacados. La riqueza sonora sigue presente, aunque en el último tercio del álbum las melodías vocales se vuelven más repetitivas. Destacando ‘Todo lo que merezcas’ con esos sonidos folclóricos, ‘Ningún hombre, ningún lugar’ con alguno de los ritmos de percusiones más ricos del álbum y ‘La casa hace ruido cuando no estás’, con la colaboración de Lola García Garrido, autora de la letra, que camina por los sonidos flamencos en el comienzo para sostenerse finalmente sobre una guitarra española y una preciosa melodía cantada a dos voces.

6.1/10

Sutileza y nostalgia recorren un disco que alberga un sinfín de influencias en apenas unas trece canciones sin dejar de ser ligero y agradable para los oídos. Puede que no sea este el trabajo que deje más canciones imprescindibles en la trayectoria de Xoel López, pero es un trabajo empapado de su historia y con el que, como el mismo canta al comienzo, “Todo parece igual pero todo es distinto”.

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