“Yeah Yeah Yeahs” src=”http://img.hipersonica.com/2013/04/650_1000_Yeah-Yeah-Yeahs-Mosquito.jpg" class=”centro” />

Ayer salió a la venta Mosquito, el cuarto larga duración de los neoyorkinos Yeah Yeah Yeahs, uno de esos grupos que nos iluminó a guitarrazos hace varios años, irrumpiendo con actitud punkarra, con una Karen O que parecía la parienta joven de Siouxsie y con un aroma a resurrección de Nueva York. Diez años después de su debut, llega ante nosotros este álbum que dista mucho de aquél notable Fever To Tell, y que además se desmarca de It’s Blitz!. Un trabajo discreto que probablemente deje con una cara de WTF generalizada.

Mosquito, o cómo Yeah Yeah Yeahs se han ido desinflando

Aún recuerdo cuando el magnánimo canal mexicano Telehit me descubrió (como me pasó con otros tantos grupos) a los Yeah Yeah Yeahs. Fue a través de la explosiva ‘Pin’; después vendría la desesperada y cortante ‘Maps’ y la constatación de que era un grupo al que tenía que seguir la pista. Sus harapientos guitarrazos, el postulado inocente pero agresivo de Karen O gimiendo, el olor a Siouxsie And The Banshees… Yeah Yeah Yeahs partían la pana. Más allá del rollete cool que llevaban, eran buenos.

Es inevitable mirar por el retrovisor a Fever To Tell y observar hoy con desconfianza a Mosquito. En un lapso de diez años han pasado muchas cosas, un buen disco como Show Your Bones, muy buenos EPs que auguraban una vuelta al debut y un inesperado giro compositivo con It’s Blitz. Después del segundo largo ya podías pensar que el trío pasaba del punk rock, pero después venían lanzamientos prometedores como Is Is y se te pasaba. Pero entonces llegó el tercer larga duración que te dejaba desorientado.

A pesar de que se habían pasado al territorio del teclado y los hits de petarlo en la radio y se habían olvidado de su parte más furiosa, no se puede negar que la mezcla fue resultona y dejó un hit, ‘Heads Will Roll’; canciones que sonaban extremadamente bien como ‘Soft Shock’ y alguna que encajaba en el Show Your Bones como ‘Dull Life’. Hasta ahí, vale, no eran los Yeah Yeah Yeahs que esperaba y me decepcionó el giro, pero no les quedó del todo mal la apuesta. En esta coyuntura imposible de prever, aparece Mosquito, en la que no sabías si iban a tirar por el camino que recorrieron en el anterior álbum, o si se les iba a cruzar el cable e iban a volver a los tiempos añejos, aunque esto último era más un deseo que una factible realidad.

Un disco para escuchar de fondo

Siguiendo cronológicamente la discografía del grupo, se pueden ordenar de mejor a peor, ocupando Mosquito esta última posición, aunque por estilo, podría encajar como el disco intermedio entre Show Your Bones e It’s Blitz. Este trabajo ya no cuenta con la inmediatez de la que el grupo gozaba en anteriores ocasiones; ni funciona en las distancias cortas ni convence después de darle varias vueltas. Esto se debe a que Yeah Yeah Yeahs no han conseguido confeccionar algún hit claro, algo que te gustase más o menos, existía en cada álbum.

Por otra parte, esta carencia de canciones que destaquen de entre las demás se podría suplir si al menos algunos cortes fueran de notable. Pero nada, Karen O no tiene ganas de vociferar y la guitarra de Nick Zinner ya no ruge como lo hacía antes. Mosquito discurre la mayor parte del tiempo entre modestos picos de intensidad como ‘Area 52’ y otros insulsos donde encontrar alguna canción de soporífero onirismo como ‘Always’.

La falta de diversidad en las canciones lo convierte en un disco regularmente mediocre, salvo contadas excepciones, cayendo en un disco de indie pop rock random. La cosa se convierte más en un trámite propia de un grupo del montón que en el de una formación de la talla de Yeah Yeah Yeahs. Le habrán puesto ganas, pero desde luego Mosquito no tiene el músculo, la rabia y la actitud de todos los álbumes anteriores, parece una obra menor esculpida con desgana.

Raperos, coros gospel y otros recursos punk

Dejando de un lado el contexto de lo que representa este disco dentro de las publicaciones en largo del grupo, hay realmente poco que pinchar. Su música no es que fuera una compleja propuesta difícil de asumir en la escucha, pero le han restado los ingredientes que les hacían un grupo con personalidad. Este giro trae como novedad otros alicientes que desde luego se alejan de toda propuesta punk y guitarrística, que aún quedaba en su anterior trabajo, para engalanar de nuevos detalles su música. Nada más empezar tenemos ese coro gospel en ‘Sacrilege’, que aunque extraño a priori, no queda mal aderezado; buen rollete. Pero el problema es ese, que no pasa de canción simpática. Ya no existe el caos, ni la ira, ni la descarga de adrenalina.

Sólo hay dos de estas novedades que no nos esperaríamos hace unos años en un disco de Yeah Yeah Yeahs, una es el coro anteriormente mencionado, la otra es colaborar con un rapero, Dr. Octagon, en ‘Buried Alive’. Poco hay que añadir aquí, al grupo le ha entrado una necesidad imperiosa de hacer cosas tan guays que incluso rompen las expectativas creadas en It’s Blitz! ¿Un rapero? Pero ¡hoyga! Queda la sensación de que Yeah Yeah Yeahs tampoco han tenido nunca un librillo claro, pues a Karen O le da por dar coletazos artísticos diferentes en cada disco.

Estos bandazos creativos no son per sé algo negativo, pero crea una dispersión que ya con cuatro discos, está haciendo que lo que antes era fidelidad hacia el grupo, cada vez se vaya desintegrando para convertirse en otra cosa. En una especie de secuencia que podía ser así: me gusta el primer disco — me gusta el segundo — del tercero sólo algunas canciones — del cuarto prefiero no hablar. Con todo, hay alguna canción para salvar de la quema como ‘Slave’ y sobre todo, en el penúltimo corte, ‘Despair’, un tema que aúna la inocencia tan adorable de Karen O, como cierto in crescendo que tan bien quedaba en Show Your Bones.

Así pues, Mosquito es un disco del que poco hay para succionar. Salvando algunas canciones que suenan con cierta emoción y considerable sonoridad, se trata de un álbum que resulta demasiado largo principalmente por la falta de inspiración artística. El minutaje no varía demasiado con respecto a los otros lanzamientos, pero la riqueza compositiva de estos y la creatividad era mucho mayor.

Mosquito parece grabado en ‘la sala de l’esperit del temps’ de Bola de Drac, donde el tiempo no pasaba; medios tiempos que se hacen pesados y que a veces caen en un somnífero importante, cuando no en un barrio chungo con un rapero con sudadera por las rodillas. Se lo podrían haber currado más. Está más claro que nunca que Yeah Yeah Yeahs no van a volver a ser aquél trío que despuntaba al principio de la década pasada junto a otros paisanos como los Strokes o Interpol (inquietante la deriva de los tres grupos). Ojalá me equivoque.

Más en Hipersónica | Yeah Yeah Yeahs — ‘Sacrilege’: sacrilegio gospel en el primer adelanto de Mosquito, Yeah Yeah Yeahs desvelan dos nuevas canciones y una portada chupa sangre, Yeah Yeah Yeahs vuelven en 2013: mis cinco canciones preferidas, oh Yeah, Yeah Yeah Yeahs — It’s Blitz!: indispensable mezcla de pop, rock y punk

Subscribe
Notify of
guest

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

0 Comments
Inline Feedbacks
View all comments