Youth Lagoon — Wondrous Bughouse: fobia a las margaritas

Se hace complicado no haber esperado a Wondrous Bughouse, nuevo disco de Youth Lagoon, con más ganas que casi ningún otro en la primera parte de este 2013. Uno no puede soltar dos singles de diez como ’Mute’ y ’Dropla’ y pretender que la gente modere sus expectativas. Supongo que Trevor Powers tenía muy claro que iba a jugar muy fuerte desde las primeras cartas y que sostenerlo luego iba a ser complicado. El ambiente de esos dos hits de sintetizadores ensoñadores y voces de sublime inocencia terminaba por ser irrepetible por lo casi perfecto.

Efectivamente Wondrous Bughouse no mantiene ese nivel durante su segundo disco. Se le nota necesitado de ser más y mejor que en su debut, expandir su psicodelia colorista y llena de folktronica hacia nuevos territorios. Pisa cerca de donde The Flaming Lips han estado desde que se olvidaron del ruido: un lugar donde las capas de música colorista se engarzan en crecendos infinitos, una montaña rusa de candidez comeflores. ’Daisyphobia’, Trevor tiene la valentía de titular una canción así, cuando es justo lo que podría ser el lema de todo el disco, su tagline.

Temáticamente, Wondrous Bughouse es otro disco de indie-pop instrospectivo y confortable, a ratos ridículamente feliz. Nada por lo que ponerle pegas: el cinismo de la era internet, el “no” por sistema, se merece contrafuertes de este tipo. Es musicalmente donde a Youth Lagoon se le va (ligeramente) la mano, donde acaba por cansar que siempre afronte todo sin más matices. Una de las cualidades de los discos de The Flaming Lips es lo sorprendente del recorrido, el requiebro constante, el no tener miedo a fallar y a arriesgarse una y otra vez con ideas a priori ridículas. Youth Lagoon aún no han llegado a ese punto: de momento Trevor sabe cuál es su mejor canción e intenta encontrarla sea cual sea el punto de origen. El problema es que repetirla es muy difícil.

Wondrous Bughouse: cuando lo malo es lo que debería ser fácil

Hay ideas que deberían funcionar, pero que curiosamente acaban por jugar en contra del disco. Por ejemplo, Trevor ahoga con todo el colchón instrumental su voz, y lo que a priori parece sensato y hasta en línea con varias de sus influencias (los matices shoegaze de varias de las canciones, por ejemplo) al final acaba por restar frescura a la mezcla: ni es luminosa ni juvenil. Y, como también les pasa a Tame Impala, su acercamiento a los 60 a ratos parece más pastiche que bien engrasado.

6/10

Por contra, sabe cuándo y cómo cortar cada canción, evitando divagar en su desarrollo. La dulzura del ambiente general del disco también es más agradable que molesta, punto a su favor especialmente cuando la sosería y la blandenguería están inundando demasiados discos de psicodelia. Al final, Wondrous Bughouse no se cae por las dos brechas obvias y que serían de esperar, sino por ser muy, muy conservadora en su idea de querer ir más lejos.

Youth Lagoon — Wondrous Bughouse tracklist

* 1. Through Mind and Back
* 2. Mute 
* 3. Attic Doctor
* 4. The Bath 
* 5. Pelican Man 
* 6. Dropla 
* 7. Sleep Paralysis 
* 8. Third Dystopia 
* 9. Raspberry Cane 
* 10. Daisyphobia