ZA! — Macumba o Muerte: explosión imparable

Intensidad, pasión y vitalismo, tres ingredientes que al segundo álbum en largo de ZA!, Macumba o Muerte (2009, Acuarela Discos), no le faltan en ningún segundo de los casi 40 minutos de ritmo frenético que comprimen en nueve temas.

Tras la publicación en 2006 de su debut, Eki Eki Eki Kazaam!, bajo Práctico! Records y con una tirada tan reducida como ecléctica es su música, los barceloneses se sacan de la manga uno de los mejores álbumes de lo que va de año por estas tierras y elegido por la Rockdelux en un merecidísimo 57º puesto en su lista de los 60 mejores álbumes nacionales de la década de 2000.

Za — Macumba o Muerte (YouTube)

Sorpresa en cuanto suena de entrada ese fogonazo titulado de manera incomprensible ‘Bugamaistah, Spazzfrica Ehd & Papa Dupau vs Ceacescu’. Lo primero que viene a la cabeza es el buen Hardcore estadounidense de hace tiempo pero a medida que va avanzando, sólo permanece inamovible el elemento punk y anárquico de sus canciones, si es que podemos denominarlas así, porque son ráfagas unidas entre sí y que logran transmitir su significado sólo en conjunto.

Después por la cabeza pasan distintos nombres. Todos ellos de primer nivel. El más cercano a ellos por rareza y por peculiaridad en el planteamiento es el de Fantômas y el que en otro nivel, en otro sonido, como es el Free-Jazz, resuena con fuerza es el de Albert Ayler. La magia del saxofonista de Cleveland se deja ver en algunos recovecos del álbum, en especial en ‘Doble Cobra’ o en ‘Mobutu #2: Katanga Boma-Ye’, donde se cruzan sonidos procedentes de cualquier parte del globo.

Za “Johny el gordo” en Alcorcón (YouTube)

Tradiciones musicales hay muchas y el trío formado por Papa Dupau, Spazzfrika Ehd! y Happy A (aka Der Buggamaistah), extraño hasta en la elección de los nombres, parece conocerlas bien. Asia está presente, Brasil suena, la percusión y el ritmo está implícito, pero también África, puesto que ambas culturas están reflejadas hasta en el título, con la referencia a la religión o más bien al género musical como tal, donde el tambor, significado de macumba, es una de las claves.

9/10

Es difícil buscarle más explicación a un álbum que no está planteado de esta manera. Aquí hay una explosión imparable en el sonido que te atrapa en cuanto comienza y una vez que ya vas por la milésima escucha las subidas y los cambios de ritmo son tan frenéticos que tiemblas al ritmo de la música. Pura dinamita. Sin más. Una maravilla de álbum.

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