Quince canciones para un nuevo 15M

Hoy el Movimiento 15M cumple cuatro años y en esas estamos, de nuevo a las puertas de unas elecciones municipales y autonómicas pero con pocas esperanzas de que lo que entonces vivimos pueda volver a repetirse. Y falta hace. Mucha. Muchísima diría yo. Es cierto que hace cuatro años también la hacía, pero si hacemos un recuento de todo por lo que ha pasado nuestro país estos últimos cuarenta y ocho meses, es incoprensible que lo que parecía el mayo del 68 español (o nuestra primavera árabe) haya quedado, para muchos, en un vago recuerdo.

Cuatro años en los que hemos pasado por las mayores dificultades en la historia de nuestro país: estando al borde de la quiebra, retrocediendo 35 años de conquistas sociales, viendo como lo que parecía un sistema democrático fuerte y estable ha estado a punto de derrumbarse. Todo lo exigido entonces debería ser el centro del debate hoy día, pero el discurso acabó difuminándose conforme se fueron acabando las fuerzas, conforme las movilizaciones iban sucediéndose y el ímpetu del primer día comenzó a dar paso primero a la desesperación y luego a la desesperanza.

Miles de porrazos y cientos de detenciones discutibles después, la sociedad española ha vuelto al punto de partida. Dividida, enfrentada, perdida en un debate dirigido por trileros y marioneta de un gobierno que ha aprovechado el contexto para sacar toda la artillería, recortando con la precisión de un enfermo de parkinson y ejerciendo con la sutileza de un psicópata con sed de sangre. Las víctimas, los de siempre: mujeres, ancianos, jóvenes, dependientes e inmigrantes. Muchos expulsados del trabajo, otros tantos fuera de sus casas, algunos sin posibilidad de atención médica, los más vulnerables avocados a dejar el país.

La transversalidad ha acabado sepultada, convertida en un mito, en una leyenda urbana

Hoy el Movimiento 15M cumple cuatro años y muy pocos se acuerdan de él. Los más avispados quieren ver su espíritu en los dos partidos políticos surgidos en los últimos meses, como si el lema #nolesvotes hubiese sido una simple broma. La unión que pareció haber entonces, esa aparente homogeneidad a la que muchos invocan bajo el pretexto de la transversalidad, ha acabado sepultada pues solo una alineación de astros permite hoy día extraer de lo sucedido entonces que hubiese un sentimiento unitario por tomar las riendas dejando los intereses personales y la intención política a un lado. Asambleas debatiendo sobre lo humano y lo divino. Convocatorias para rodear el Congreso de los Diputados con sujetos disfrazados de payaso. Batucadas porque sin fiesta no hay quien salga a pelear por sus derechos. Esperpéntico.

El 15M y lo que queda de su legado

Y después de todo esto, ya nadie se acuerda de la reforma de la Ley Electoral, ya nadie recuerda los gritos de miles de jóvenes y ancianos reclamando unidos una democracia más directa, el compromiso de no ser víctimas de un nuevo despotismo ilustrado. ¿Los de abajo contra los de arriba? Pues depende de a quién le preguntemos, pues las corruptelas, como la alegría, van por barrios. Lo cierto es que, tarjetas opacas, fraudes en planes de fomento del empleo o puertas giratorias convertidas en ventiladores después, ni los que deberían tener mayor compromiso social han acabado guardando la compostura. La podredumbre denunciada entonces no solo no ha sanado, sino que cada vez parece más enquistada.

¿Quiere decir todo esto que el 15M fracasó? Ni muchísimo menos. Es cierto que el impulso movilizador ha bajado casi hasta el paro cardíaco. Es cierto que las plazas han vuelto a ser ocupadas por las terrazas, que la tienda de campaña ha sido sustituída de nuevo por la manta y la venta ambulante. Es cierto que ya nadie va a la manifestación tras salir del trabajo ni crea hashtags que corren como la pólvora. Ya nadie hace esas cosas que todos hicimos esos días, pero desde entonces seguimos hablando de política, seguimos interesados en conocer qué pasa y por qué, cómo podemos hacer valer lo que somos y cómo defendernos ante el atropello del botarate de turno. Ese era el principal objetivo del 15M, y ahí, fue un éxito.

Cuatro años después la solución sigue aún en nuestras manos. Nos lo debemos a nosotros mismos

Queda mucho por hacer, por supuesto. Aún tenemos que consolidar una democracia que se tambalea por la negativa de algunos a que sea adecentada. Los jóvenes aún tenemos que conseguir acceder al mercado laboral con un salario digno, sin condiciones draconianas, con una protección que el gobierno actual nos ha robado. Tenemos que recuperar la ilusión, la esperanza, tenemos que comprender que lo que se inició hace cuatro años no fue un completo fracaso a pesar de la negativa evidente. Cuatro años después la solución sigue en nuestras manos a pesar de todo, y hacer memoria de todo lo que hemos vivido es la mejor forma no ya solo de evitarlo, sino de ponerle solución de una vez por todas.

Da igual si el elegido es uno u otro, vencedores seremos todos si finalmente demostramos haber aprendido la lección, si el compromiso despierto hace hoy cuatro años sigue vigente dentro de otros tantos. No sé si dentro de otros cuatro años habremos logrado, al fin, salir de la crisis. No sé si habremos logrado cambiar esta esperpéntica ley electoral, si habremos logrado que todos los que se marcharon (servidor incluido) hayan podido regresar. Lo que sí sé es que si aún entonces seguimos despiertos, estaremos cerca de lograrlo. Todo. Y eso se lo debemos al 15M. Nos lo debemos a nosotros mismos.

Ahí va nuestra banda sonora para este día. El día que decidimos dejar el sillón y coger la pancarta.

Zoo — La música del descontento

Los Planetas — Vuelve la canción protesta

Hechos Contra el Decoro — Cuando todo se puede decir

Disco las Palmeras — La soga umbilical

Catorce — Marzo

Niño de Elche — Mercados

Nacho Vegas — Runrún

Koma — Un país bananero

Lehendakaris Muertos — Que tiren la bomba

Los Ilegales — Revuelta juvenil en Mongolia

León Benavente — Revolución

Hamlet — No me arrepiento

Le Punk — La Piedra

Pablo Und Destruktion — Pierde los dientes España

713avo amor — Alubias y sus sueños rotos

Hemos abierto una lista colaborativa en spotify para que podáis añadir vuestras canciones para otro 15M a las nuestras. ¿No queríais democracia participativa? Pues ale, a hacer ejercicio de vuestros derechos.