Richard Hawley — Hollow Meadows

Richard Hawley vuelve a casa, a su Sheffield natal, para mostrarnos una nueva fotografía a modo de viaje emocional a uno de sus rincones. Hollow Meadows es un enclave de la ciudad del acero y como en los enormes Lowedges (Setanta, 2003), Cole’s Corner (Mute, 2005), Lady’s Bridge (Mute, 2007) pone un nuevo pin emocional en su particular mapa personal.

El crooner en la zona cómoda

El crooner británico sigue en esa zona cómoda que ha ido trabajando a lo largo de la última década a base de un material que apenas si se movió salvo por la psicodelia de Standing At The Sky’s Edge, un álbum en el que por fin le vimos rockear y no lo hacía nada mal, la verdad.

Hawley vuelve con canciones que tocan la fibra sensible

En esta ocasión Hollow Meadows pica tanto de lo conseguido en Truelove’s Gutter como en su anterior entrega. Las guitarras no son predominantes pero hay recuerdos de su penúltimo material tanto en el tema que da título al disco como en ‘Which Way’, que casualmente fueron los adelantos. Pero también hay psicodelia que hubieran podido firmar Faris Badwan y The Horrors en ‘The World Looks Down’.

Richard Hawley vuelve con canciones que tocan la fibra sensible. Quizás ha influido el que las hubiera compuesto coincidiendo con varios problemas médicos, como una pierna rota, Shez Sheridan, guitarrista de su banda, y Colin Elliot en Sheffield, y grabado en su estudio casero Disgracelands.

No parece que Hawley haya querido buscar un nuevo one hit wonder en esta colección de canciones que se sostienen simplemente con una guitarra acústica. Nos estremece y emociona en baladas enormes como ‘Nothing Like a Friend’ en la que si no nos lo dicen no nos hubierámos enterado que participa su ex jefe en Pulp, Jarvis Cocker, y ‘Tuesday PM’.

Hollow Meadows es una zona de Sheffield donde antaño vivieron los Hawley y en la que hubo un manicomio. Como crooner nos vuelve a embaucar con cortes de temática amorosa como ‘I Still Want You’ o ‘What Love Means’, en la que el amor se refiere a la marcha de la casa familiar de su hija.

7.7/10

Los arreglos de cuerdas de ‘Serenade of Blue’, los teclados de ‘Sometimes I Feel’ y la casi desnudez de ‘Welcome The Sun’ nos reconfortan y nos traen de vuelta a un Richard Hawley como el crooner menos convencional del panorama musical internacional. Y eso cada vez nos gusta más. ¡Bravo!