Como parte de su serial Sountrack of My Life, donde conversan con diversos artistas para expliquen la música que más les ha marcado durante su vida, NME ha charlado con Butch Vig, cuyo currículum está plagado de cosas que han marcado la vida de otros. Su participación en Garbage, además de producir discos como el Nevermind de Nirvana, son sólo algunos de sus logros en una dilatada carrera.

Vig ha repasado algunas de las canciones que más presentes han estado en su vida, y aquí os las traemos traducidas para que os sea más fácil leerlas.

La primera canción que recuerdo escuchar: Barbra Streisand – ‘On A Clear Day’

Mi madre era profesa de música y amaba los musicales. Siempre compraba las partituras de los musicales y averiguaba como tocarla al piano. Después de mudarme e ir a la universidad, volví durante las vacaciones y nos juntábamos al piano y esta era una de las canciones que inevitablemente cantaba. Streisand mantiene esas notas y su voz es tan pura y etérea. Solía imaginarme a un ángel flotando en el cielo.

La primera canción de la que me enamoré: Simon & Garfunkel – ‘Mrs. Robinson’

No vi ‘El graduado’ hasta mucho después, pero mi madre me decía que las letras hablaban del momento, finales de los sesenta. Mis padres montaban fiestas y ponían la canción, y luego mis hermanos cogían las raquetas de tenis y fingían tocar la guitarra mientras la cantaban.

El primer álbum que compré: The Who – ‘Live At Leeds’

Conocí a Roger Daltrey cuando una banda en la que estaba, Fire Town, firmó con Atlantic Records. Fuimos a hacer el nuevo seminario musical en Nueva York en 1988 o en el 89, y Ahmet Ertegun [co-fundador y presidente de Atlantic] nos llamó para hacernos una foto con otros nuevos artistas y [Roger] iba a sacar un disco en solitario. Yo pensé ‘Hostia puta, ¡es Roger Daltrey!’. Nos colocamos y él se puso a mi lado, sonriendo y diciendo ‘sanguijuelas chupasangres’.

Un par de años después, estuve de gira con Garbage en Nueva York. Nos quedamos en un hotel y me subí al ascensor para ir a la prueba de sonido, se abre la puerta y Pete Townshend estaba en el ascensor. Debería haber dicho algo, pero me cagué. Estaba tan aterrorizado que me quedé ahí y miré mis pies todo el rato, pensando ‘Debería decirle que estoy en un grupo, que soy productor musical y que The Who son mi banda favorita’. No dije nada, y me arrepiento de ello. Dicho eso, Pete me miró como diciendo ‘No quiero que me molesten’.

La canción que desearía haber escrito: The Verve – ‘Bitter Sweet Symphony’

Mi mujer y yo nos casamos en el bosque en el Norte de California, y pusimos esta canción confirme nos acercamos al altar. Me encanta por su majestuosidad, y las letras que escribió Richard Ashcroft. Suena casi atemporal.

La canción que ya no puedo escuchar: Steve Miller Band – ‘Abracadabra’

La odio. Creo que es una de las canciones peor escritas. Es sólo ‘Abra-abracadabra, I’m gonna reach out and grab ya/I go up, I go down, we go round, round, round/Abra-abracadabra, I want to reach out and grab ya‘. Las letras son peor que una rima para niños de tercero. Cuando suena en la radio tengo que apagarla. No es uno de sus mejores números.

La canción que me hace querer bailar: Ramones – ‘Blitzkrieg Bop’

Cuando voy a ver una banda, sigo poniendo a los Ramones porque me activa la adrenalina. Es la mejor banda de punk jamás grabada. ¿Cómo puede no subirte la adrenalina cuando pones el primer álbum de los Ramones?

La canción que quiero que suene en mi funeral: Joseph Arthur – ‘In The Sun’

Me encantan las canciones de bajona. Mucha gente quiere que en sus funerales suene algo conmovedor para que la gente no se sienta triste, pero creo que está bien recordar la vida y sentirse vivo.  La música de bajona me hace sentir vivo. Joseph Artur toca algo con las letras sobre perder a alguien y reconocer que sigues queriéndoles pero nunca van a volver. Me hace llorar cada vez que la oigo. Y después de eso, abrir una cerveza en celebración.

La canción que me recuerda grabar con Nirvana: ‘Something In The Way’

Esta fue la canción más difícil de de hacer del ‘Nevermind’, de lejos. Las otras canciones se grabaron bastante rápido. Una vez lo teníamos todo listo, lo clavaban todo en dos o tres tomas como mucho. Intentamos hacer ‘Something in the Way’ en el estudio y no funcionaba, la batería era muy grande y muy ruidosa. Kurt intentó usar la guitarra eléctrica, ya que no podía tocarla en acústico porque la sala era muy ruidosa. Con la frustración, vino a la sala de control y empezó a tocarla en el sofá. Y dije ‘Espera, vamos a grabarla aquí’. Así que saqué a todo el mundo de la sala, traje un micro, apagué los ventiladores, desconecté el teléfono y le grabamos con la guitarra acústica ahí mismo, y construimos la canción a partir de ahí.


Nos movimos del estudio grande al estudio pequeño y tenía que grabar a Krist y Dave, y fue duro porque estaban acostumbrados a tocar todos juntos y ahora tenía que tocar esa pieza acústica melosa. Volvimos loco a Dave porque empezaba a tocar y al instante todo se volvía ruidoso. Dave no puede remediarlo. Lo tocó genial cada vez, pero siempre se iba volviendo cada vez más ruidoso. Tras cinco o seis tomas finalmente clavó una que tenía una buena dinámica.


No puedes ponerte más vulnerable que esta canción. Kurt está escribiendo sobre sí mismo. Él podía ser el tío bajo el puente [de la letra]. La banda estaba en buena forma haciendo el disco, tenían ganas de estar allí y practicaron a tope, estaban listos para ello.

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