The Arcs — Yours, Dreamily

Muchas veces el tema este de la música se termina reduciendo a que no es tanto el poder, sino el querer. Y muchas veces los músicos tienen la molesta manía de sacar los discos que quieren y no los que queremos nosotros, pequeños caprichosos que tanto disfrutamos de lo que nos dan. Y aunque la inmensa mayoría de la gente lo que quiere es un El Camino (Nonesuch, 2011), lo que The Black Keys querían hacer el año pasado era un Turn Blue (Nonesuch, 2014). Los mejores destellos llegaban de aquello en lo que estaban más habituados, aquello en lo que tienen un toque especial que les llevó a donde están ahora, demostrando que cuando querían, podían, pero se emperraron en querer ser mucho más cuando, en realidad, no podían o no estaban lo suficientemente inspirados para ello.

Erais bastante ilusos pensando que podría sacar adelante esta crítica del disco de The Arcs sin hacer mención a The Black Keys y a su último disco. Lo quiera él o no, todo lo que haga Dan Auerbach va a terminar bastante ligado y relacionado con la que es su banda principal. Y no es poco, tengamos en cuenta que Auerbach es un culo bastante inquieto y suele involucrarse en diversos proyectos, hasta tiene un disco en solitario, aunque la mayoría terminan compartiendo muchas señas de identidad con su chiringuito a pachas con Patrick Carney, lo cual termina poniéndolo muy fácil a la hora de establecer comparaciones. Y no, no podemos decir que The Arcs sea una excepción, aunque tiene detalles para escaparse de dicha comparación.

The Arcs y su arsenal de diferentes flechas

Las diferencias residen, principalmente, en la propia concepción del proyecto, que no pasaba de un divertimento en el que Auerbach se juntaba con sus colegas para tocar y grabar, pero la cosa no se puso seria hasta que los problemas de salud de Carney pararon los planes de gira de The Black Keys y el guitarrista tenía que entretenerse con algo. Por eso mismo, Yours, Dreamily (Nonesuch, 2015) desprende mucho aroma de experimento, de una quedada de amigos en un garage para tocar más que algo extra raro como prometían. También prometían mucha influencia de The Grateful Dead -ya desde la misma portada se nota-, uno de los grupos favoritos del propio músico de Ohio, y existe a lo largo del disco pero sin ser omnipresente.

El disco presenta varias querencias psicodélicas, pero Dan Auerbach también termina cayendo en su zona de confort

El disco presenta varias querencias psicodélicas, pero el bueno de Dan también termina cayendo en su zona de confort, la de su banda de toda la vida, y por ello encontramos muchos temas con mucho pulso bluesero y garagero, sobre todo del que podría encajar en un disco como Brothers (Nonesuch, 2010). Aunque no todo es zona de confort y el grupo termina tocando diversos palos, probando a ver si cuela y si no pues a otra cosa. En cierto modo, se podría comparar las catorce canciones con flechas de diferente calibre, diferentes materiales y grosores y disparadas por el mismo arco. El resultado termina siendo que algunas acaban siendo más certeras que otras porque el arquero se adapta mejor a unas que otras.

Por ello es fácil hablar de Yours, Dreamily como un disco algo irregular, que tanto te puede entregar cortes diferentes a lo habitual en su líder pero atractivos como ‘Pistol Made of Bones’ de igual manera que te puede traer temas bastante sosetes que parecen haber escapado de las sesiones de Turn Blue, véase ‘Nature’s Child’ o ‘Come & Go’. Sin embargo, no deja de ser curioso que donde más cómodo se encuentra el grupo y más acierta sea en ese terreno donde más se aproxima a The Black Keys, ya sea en el certero single ‘Outta My Mind’, en ‘Cold Companion’ o en esa pequeña joya que encierra el disco que es ‘The Arc’.

6.6/10

Este último aspecto termina dejando en evidencia que la cuestión con Dan Auerbach no es poder, sino querer. Talento tiene para hacer esas melodías y riffs que nos hagan mover el bullate, de encandilarnos con sus falsetes cuando se marca una buena pieza lenta, pero parece bastante claro que él quiere más. Por ello The Arcs terminan siendo un grupo que abarca más de lo que en realidad puede apretar, que tan fácil te da una de cal como una de arena y que la selección y filtrado de los temas es mejorable -que me expliquen por qué no podría encajar aquí ‘Tomato Can’-, lo que deja a Yours, Dreamely como un disco que no pasa de simpático, de una entretenida anécdota en su carrera más allá de su grupo principal.

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