Throwing Snow — Embers

Una trayectoria en auge

Ver la evolución de un artista sigue siendo una de esas cosas fascinantes en el mundo de la música, sobre todo cuando la progresión es tan enorme que acabas con el culo torcido al contemplar el punto actual. Es lo que ocurre con Throwing Snow, que en poco tiempo ha ido moldeando su sonido hasta convertirlo en una máquina arrolladora de la que es difícil escapar. De Mosaic (Houndstooth, 2014) a Embers (Houndstooth, 2017) sólo han pasado tres años. En medio, una evolución sonora con epés notables como Axioms (Houndstooth, 2016) y actuaciones memorables como la del Mira.

Su epé del año pasado mostraba el camino

Embers muestra no sólo el talento que ya sabemos que Throwing Snow tiene, muestra también su grado de confianza y el gran momento productivo por el que pasa. Es un trabajo en general, más ambicioso que el anterior: más largo y mucho más diverso. Si la recopilación de epés de Axioms ya nos daba una pista de lo que estaba por llegar, este segundo LP es por ahora su mayor hito hasta la fecha. En él no se desprende del todo del downtempo de su debut y se vuelca de sobremanera con ese sonido metálico que ya nos enseñó en su referencia de 2016.

Y el resultado es este álbum de catorce cortes de requiebros IDM pero con un enfoque que tira mucho hacia el clubbing y esos momentos previos a la madrugada. Además lo hace combinando esa nueva tendencia que ha ido adoptando en los últimos tiempos, con aristas downtempo y semi trip hop de las que venía practicando en sus primeros tiempos en solitario. De esa versatilidad sale un álbum bastante completo del que destacan las ambientaciones eléctricas que ya se perciben en los primeros temas (‘Cantor’s Dust, Pt. 1', ‘Helical’) y esas secuencias analógicas en espiral. Un sonido que queda perfectamente retratado en el artwork que le acompaña siempre.

Versatilidad a partir de unos ejes que sigue manteniendo

Del cruce entre el downtempo y el trip hop al que apelaba ahora nacen temas como ‘Ruins’ a los que inyecta intensidad con esas capas de ruido metálico en las que ahora está afincado. Y que por supuesto, si no hablaríamos de otra cosa, no son las únicas que utiliza para construir su nuevo discurso. Aún queda algo de motor UK Bass en ‘Recursion’, pequeñas y delicadas delicias melódicas como la de ‘Pattern Forming’ y momentos de house de salón como ese ritmo bailongo de ‘Prism, Pt. 1’.

Frente a cambios drásticos que a veces encontramos en las evoluciones sonoras de determinados artistas, en ocasiones el camino más fácil es el que da mejores frutos. Manteniendo unos ejes que no ha acabado de abandonar, Throwing Snow ha sumado nuevos recursos de los que ahora hace gala en líneas generales y con ellos ha dotado a su propuesta de un sonido más elocuente y que se distancia de su LP anterior. Embers es un largo que deja muy buen sabor de boca por esa progresión y el bucle fácil al que invita. ‘Tesseract’ como acto de cierre es el ejemplo. Si consigue dar un acabado aún más sorprendente y diverso, acabará por facturar un álbum soberbio. Este aún está en el camino. Pero en el correcto.

7.8/10

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