Toundra en concierto en Alicante (Sala Stereo, 22–05–2015)

A pesar de la escasez de conciertos que vive la provincia de Alicante de un tiempo a esta parte tras el cierre de algunas salas míticas y la tremenda bajada de programación de otras, en Stereo Alicante se han aliado con la gente de Producciones Baltimore, que estas semanas — anteriores y próximas — se ha encargado de llamar la atención de toda la zona con directos muy apetitosos. El último de ellos, el del pasado viernes 22, en el que los protagonistas fueron los madrileños Toundra, que venían a presentar su último trabajo, IV (Superball, 2015).

Pero antes de empezar la cita, estuvieron tocando los teloneros MKM, de los que sólo vimos el final por lo que poco podemos comentar, salvo la bola de sonido que estaban creando al apostar por una electrónica que entraba en bucle y producía sensación de erosión. Y tras unos instantes subieron los cuatro miembros de Toundra, dos guitarras, un bajista y el batería. Todo estaba dispuesto para empezar la tormenta en una sala que estaba casi llena.

Esa tormenta duró apróximadamente algo más de una hora. Una hora sin descanso, recibiendo golpes de un lado y de otro. Aún recordamos quienes les vimos en el Primavera Sound hace algunos años que les faltaba bastante por mejorar en directo, al menos en un escenario abierto. Pero en sala juegan en casa, y además su música se presta a ello. Decibelios que rebotan en las paredes y se meten en tus oídos para doblegarte. Parece claro que lo suyo es el recinto cerrado, donde pueden desplegar todo su potencial. Y de eso se trató. Apenas mediaron palabra y se dedicaron a violentarnos.

Cuando un grupo se vacía en directo

Un público predispuesto y un grupo entregado, al que se le notaba con ganas de tocar sus nuevas canciones. La ecuación no hacía más que alimentar el ambiente, con hostias del calibre de ‘Zanzíbar’, con miradas de satisfacción entre los integrantes del grupo, sabedores de lo bien que les estaban saliendo los planes. Tranquilos durante el desarrollo, arengando a la gente antes de la explosión, y totalmente entregados, casi en trance, cuando sus canciones llegaban a ese pico de contundencia. Que al fin y al cabo, es cuando más disfrutas.

Su dosis de post-rock combinado con sonidos más duros, con ese postulado post-hardcore, hacía agitar las cabezas al borde del desnuque tanto con temas tan elaborados y célebres del conjunto como ‘Magreb’, como con canciones de su última remesa como ‘Kitsune’. En general, un concierto muy satisfactorio, con una ferocidad en directo con la que Toundra sorprendieron a los que no les habíamos visto en directo en sala. Y en realidad tampoco sorprende, ya que las características de sus temas es lo que buscan: ese vendaval de potencia. Se cumplieron sobradamente las expectativas.

Un vendaval que aumentaba su efecto cuando enganchaban temas sin apenas descansar, para que la adrenalina del momento no se perdiera. Hubo parones, claro, en los que se pudo escuchar algún desarrapado — pero entendible — grito que reclamaba ‘Bizancio’, que es una de las que más furor desató. Un furor que se transmitió inevitablemente al cuarteto al final del concierto, que se fundió en un abrazo mutuo. No era para menos.

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